Bienvenido, Mr Seymour

Puede ser que los planetas controlen tu futuro. Ojo, que lo dice un científico. Ningún astrólogo contemporáneo -en sus cabales- lo expresaría tal cual. Hay que ver…

Tradicionalmente considerada como poco más que una mancia, la astrología ha sido tildada de pseudo-ciencia, incluida para la Royal Astronomical Society (Real Sociedad Astronómica). Pero uno de sus miembros, el Dr. Percy Seymour, ha reabierto el debate con un polémico libro que asegura que los movimientos del Sol, las estrellas y los planetas pueden influir sobre el cerebro de los neonatos de forma mensurable.

He recuperado el artículo de 2014 firmado por este astrónomo al que le dio por romper la ortodoxia científica para afirmar que la astrología podría tener una base “de hecho”.

Seymour es un veterano catedrático de astronomía y astrofísica de la Universidad de Plymouth que ha desarrollado labores de investigación en el Royal Observatory de Greenwich. Destaca entre sus reflexiones que en ningún caso al referirse a astrología incluye a los horóscopos, a la vez que opina que el desarrollo del cerebro humano “puede” verse afectado por el campo magnético de la Tierra, especialmente durante el crecimiento intrauterino (entrecomillo el “puede” para llamar la atención sobre este matiz en particular, es como un atisbo de que la comunidad científica ya no usa un condicional para referirse al tema, sino un presente de indicativo) Para estar atrapados en un pensamiento causal, no está mal.

En su libro titulado The Scientific Proof of Astrology,  (“La prueba científica de la astrología”), -actualmente a precio desorbitado por descatalogado, por cierto- Seymour sugiere que al campo magnético de la tierra le afectan interacciones con los del sol y la luna de forma más evidente, pero no sólo, ya que planetas como Júpiter, Marte y Venus también lo hacen porque sus campos magnéticos interaccionan con el magnetismo solar.

Seymour asegura: “Es como si todo el Sistema Solar estuviera interpretando una sinfonía sobre el campo magnético de la tierra. Todos nosotros sintonizamos genéticamente para recibir un conjunto de melodías de esta sinfonía”.

Sus afirmaciones lo han enfrentado a otros astrónomos que han visto cómo la popularidad de la astrología ha traspasado generaciones y son testigos de cómo los honorarios de los mejores astrólogos sobrepasan en muchos casos los de los investigadores más eminentes. Esto lo ha argumentado desde ambas partes, la comunidad científica desprejuiciada y la prejuiciada está en esto de acuerdo con la astrología, qué curioso.

Probablemente la eminencia científica más mediática que ha argumentado en contra de la astrología está Stephen Hawking, a la que describe como «absurda», argumentando que no hay lugar para la astrología en nuestra visión científica del mundo porque sus afirmaciones predictivas no pueden soportar ningún examen crítico.

Muchos colegas más orientados hacia la cuántica tendrían bastante que defender sobre el correlato de lo que es arriba y es abajo, pero sobre este argumento en concreto que enfoca únicamente las afirmaciones predictivas, hay que aclarar que la rama predictiva de la astrología es sólo precisamente eso, una rama. Cargarse el árbol entero porque una rama no va por donde tú quieres que vaya, porque no comprendes por qué tira por ahí o porque simplemente crece hacia un lugar que te estorba porque choca con alguna construcción tuya, no tiene mucho sentido. Esta visión tampoco admite ningún examen crítico por sí misma.

Viendo que ese camino del examen crítico no es operativo en ningún caso, salgamos del encuadre de la pizarra académica y volvamos a la vida real: habría que dejar al arbolito donde está y a ver qué pasa, dejar que siga con vida.

Es loable la iniciativa, la valentía de Seymour, porque aún desde Estados Unidos los científicos no se han permitido esa amplitud, esa flexibilidad, esa liberación del corsé, como sí lo ha hecho la comunidad científica anglosajona de origen europeo. Al menos por una vez parece que no nos absorbe el stablishment estadounidense como nos está pasando con todo. En esto desde Europa, salvo excepciones por supuesto, estamos siendo más valientes, más adelantados.

Para quien desee ahondar en el tema, aquí va un recurso en inglés, una alternativa a los libros del Sr. Seymour ya descatalogados o a precios, haciendo un guiño semántico, desorbitados.

 

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