La Luna y la intención (II)

La Luna y la intención (continuación).

Comprendamos algo más para dar el siguiente paso: cada vez que nos sentimos amenazados por algo, inquietos, desamparados, al límite, fuera de nuestra zona de confort, consciente o inconscientemente- por atracción o repulsión, en función de cómo tengamos integrada esa energía- buscamos la ayuda de los patrones energéticos que quedaron impresos en nuestra personalidad mediante el sello de nuestra luna natal. De ahí la importancia de comprenderla –trabajarla, como dicen los terapeutas, a mí me encanta ese término, me recuerda a amasar…-, conocer el tipo de energía que manifiesta según su posición para poder identificarla y agarrarnos a ella como una tabla de salvación en momentos de zozobra. La única forma de hallarla y usarla es activamente, reconociéndola con la intención, y no pasivamente con la expectativa. Esto podría chocar con la naturaleza receptiva de la Luna, que puede llevar a la confusión de que su naturaleza es estática. No señor. Pocos astros hay más dinámicos que la cambiante luna. Por eso pide (nuestro) movimiento. Para sobrevivir a esos momentos difíciles, para que nos hagan la menor mella posible, hemos de desplazar nuestro pensamiento y acción hacia el lugar que ocupa nuestra luna natal, hacia el tipo de energía que transmite y canaliza en nuestras vidas. Al principio será un ejercicio consciente que requerirá constancia hasta que quede automatizado. Después, con el tiempo lograremos hacerlo sin esfuerzo, sin resistencias, sin pensar. Habremos integrado esa energía de «primeros auxilios», habremos alcanzado la línea de flotación inicial. Después, en función del problema o drama entrarán otras energías planetarias en juego para hacernos evolucionar y comprender la verdadera magnitud de la situación o conflicto que nos afecta.

mujer_con_luna_blanco_y_negroEl desplazamiento intencional hacia esa energía nutritiva que nos reconforta y cuida con amor maternal, desinteresado y certero, sencillamente transformará nuestras expectativas, alineándolas con lo que “debe” suceder en cada momento porque estaremos preparados para ello, en lugar de desear y frustrarnos por no lograr cualquier otra cosa para la que no estamos preparados o que sencillamente no terminar de llegar porque realmente no lo deseamos de corazón, de forma genuina y auténtica, sino que es sólo nuestro ego o personalidad superficial siempre cambiante la que lo desea. Ya se sabe, uno atrae lo que es no lo que uno será. No puedo pedir algo que no puedo recibir. No puedo contener algo para lo que no tengo el recipiente adecuado. Se me escapará por mil grietas o sencillamente se marchará tan pronto como haya llegado a mi vida, depende del resto de la energía que esté en juego (demás planetas y su posición por signo). Si quieres conocer qué cualidad o energía te da y te pide tu luna natal, echa un vistazo a este recurso. No olvides que se trata de una información útil pero genérica, ya que en cada carta la Luna interacciona con los demás planetas de forma única y ese es un sello personalísimo e intransferible de tu personalidad.

Y recuerda, aliméntate bien emocionalmente. Pon tu intención, y no tus expectativas, en las emociones que te ayuden a ser quien quieres realmente.

Cuídate como lo haría tu mamá, porque la llevas dentro y sabe lo que necesitas.

 

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