Luna nueva 17 septiembre

El 17 de septiembre es luna nueva en Virgo.

La luna nueva de septiembre trae consigo el simbolismo de un umbral: el fin de la estación veraniega viene acompañado cada mes de septiembre de una lunación que nos ayuda a prepararnos energética, material y mentalmente para el último trimestre del año.

Así pues, a pocos días del equinoccio de otoño (el otoño entra el 22 de Septiembre de 2020 a las 13:31 horas UTC), Virgo impregna el calendario con su energía de planificación y orden.

Si toda luna nueva inicia un ciclo y es tiempo de plantar una semilla, esta luna nueva a 25º de Virgo permite sacar el máximo potencial a nuestra semilla, ya que no sólo concentra nuestra capacidad de discernimiento, sino que debido al resto de los aspectos planetarios simultáneos a esta luna, disponemos de una ocasión única para conciliar sueños y realidad. Veamos por qué ocurre esta magia.

La luna nueva (inicios, introspección, ponderar, sensatez) está en Virgo (análisis, planificación y poner en orden) y además se encuentra en oposición a Neptuno (ideales, fantasías, sueños, anhelos).

Ventajas de esta lunación:

  • La energía disponible nos permite aceptar tareas y responsabilidades con sensatez, sin sobredimensionarlas ni distorsionarlas, no nos deja opción a evadir las consecuencias de nuestras decisiones o actos. Nos dicta el siguiente patrón energético: la queja, el idealismo excesivo y la evasión (energía baja de Neptuno) no encuentran cauce porque que la luna, conjunta al sol, no brilla en clímax como si fuera una luna llena. Es una luna nueva, luna negra, y por tanto, las emociones están un poco más a raya. Eso tiene sus ventajas.

 

  • Otra ventaja de esta luna nueva es que construye un trígono con Plutón y con Saturno. El dictado de este aspecto astrológico es: afronta las responsabilidades, adáptate, organízate de forma eficiente y práctica, presta mayor atención a los detalles… ante el periodo de transformación que todos estamos viviendo en lo colectivo y en lo personal con este año 2020. Cualquier expresión de esta energía virginiana es positivo: dietas, todo tipo de limpiezas, ejercicio físico,… esto último más aún por estar Marte apenas iniciando su retrogradación en Aries (hay que canalizar tanta energía que no encuentra fácil salida).

 

Un apunte sobre esta lunación y las relaciones: Venus y Marte

No sólo de orden, planificación y orden nos habla esta luna en virgo del 17 de septiembre. Como toda luna, nos habla del mundo emocional. Por ello este mes nos pide que miremos bien dónde ponemos nuestros afectos, que distingamos bien dónde merece la pena que pongamos nuestra energía, nuestros cuidados, nuestros afectos, nuestra atención nutritiva, dónde ponemos nuestros apegos.

Pero sin prisa. Todo sin prisa porque estamos ante una luna nueva (no brilla) no se trata de venirse arriba en “modo dios”, sino de mantener un perfil bajo. De ser capaces de interiorizar el potencial de toda la energía que se despliega en este momento. ¿Por qué? Aparte de que la energía virginiana de esta luna nos inclina más a planificar que a movernos o visibilizar algo, el cielo recomienda interiorización debido también a la posición de Marte y de Venus como telón de fondo a esta luna.

Por un lado, Venus en Leo se cuadra a Urano en Tauro. En su energía baja Venus dice “mírame, mírame, mírame a toda costa, para que me admires soy capaz de cualquier excentricidad. Cualquiera por cuadrarse a Urano. Pero además es que hay que recordar que todo lo uraniano trae cierta destrucción, electricidad. Urano rompe con todo. Para bien, pero rompe. Y es impredecible. Nunca con Urano podremos atisbar el cambio que se nos viene, porque basta con que lo imaginemos, con que recreemos las posibilidades de manifestación que puede traer a nuestra vida, para que no se dé ninguna (sólo por el hecho de haberlo plasmado en el pensamiento). Urano trae cualquier persona o acontecimiento que nunca pudieras podido imaginar. Bien, pues Venus, energía tan creativa, el valor (en el sentido de valioso, no de valentía), la pasión, el deseo integrador y vincular (no el deseo de Marte, que es individual y egóico), se encuentra en tensión con el estímulo que nos mueve a buscar lo novedoso, la libertad y rebeldía en relaciones. Deseamos lo novedoso, vivir historias apasionantes, con anhelos de flechazos amorosos, de encuentros fortuitos, de aventuras emocionales. Pero al estar Urano unido en cuadratura a ese Venus, el tipo de conexiones que pueden darse es casual, temporal, eléctrica, el tipo de encuentro donde se entra con expectativas, pero se sale decepcionado, con el corazón roto. Y aquí entra Marte.

Para el momento de la luna nueva de este mes, Marte lleva unos pocos días retrógrado en Aries, donde permanecerá el resto del año 2020. Pero es que además en esta luna nueva, Marte realiza un aspecto tenso con dos planetas lentos: se cuadra a Plutón (el dios de la transformación) y también a Saturno (en dios del tiempo, de las consecuencias). Por tanto la fuerza de conquista, el principio de individualidad, lo instintivo dentro de nosotros (Marte) puede jugarnos malas pasadas.

¿Por qué? Porque por un lado la tensión Marte Saturno activa la frustración dentro de nuestro circuito psíquico-energético. Y la tensión Marte Plutón, en el ámbito de las relaciones, nos habla de una pulsión sexual no saludable para nuestro proceso vital, o bien puede desbocar pasiones perjudiciales a largo plazo, basadas más en la sensación de poder, dependencia o despecho que en libres afinidades electivas entre las personas. O bien puede pasar que nos sintamos frustrados (Saturno) porque nuestra sed de aventuras, nuestra ansia de libertad (Venus cuadrado a Urano) se queda solo en sed, sin poder consumirse nunca. O también pudiera ocurrir que las nuevas relaciones que surjan en este momento pueden ser más bien conexiones infantiles, donde la dinámica psicológica es salvar o ser salvado, lejos de la madurez que permita pensar en un vínculo estable o que colme nuestras ilusiones y expectativas a largo plazo. Flor de un día. O dos.

Ojo a las relaciones en crisis, o que estén apagadas: este puede ser un punto vulnerable de la agenda donde podemos sentirnos impulsados a hacer o decir locuras sin medir las consecuencias.

Difícil no sucumbir a la tentación, porque Marte retrógrado está interiorizando muchísima energía, lo que nos lleva a sentirnos reprimidos, sin terminar de resolver una cuestión (emocional o material) que nos tiene de alguna forma “castrados”, inmóviles, impotentes (Saturno), sintiéndonos como si dentro de nosotros ardiera un fuego lento (marte retrógrado). Cierto, Marte retrógrado recomienda no actuar hacia afuera en aquella área que te tenga ardiendo en tu vida o anhelando resolución. En junio arrancó Marte en aries y dijo: adelante. En septiembre Marte en aries se pone retro, diciendo: recapitula procesos. En noviembre, cuando retome su movimiento directo, será cuando nos diga: adelante, y ve con todo.

En resumen, tenemos una luna nueva para planificar, para ser cautelosos con impulsos de conquista en cualquiera de los ámbitos de la vida (material o emocional) sin que ello implique quedarse quieto o no actuar: la no acción es una de las formas más sutiles y definitivas de acción. Dedícate a reflexionar, a preguntarte qué potencial hay tras la sombra de esta luna nueva. ¿Qué idea, proyecto o afecto puede empezar a emerger una vez que la semilla que ahora siembras asome por encima de la tierra y se convierta en tímido tallo verde que busca la luz? Cuando lo medites, intenta conciliar tus sueños con la realidad.

Actúa (Marte) mientras lo ponderas y planificas todo (luna nueva en Virgo), pero hazlo hacia adentro (Marte retro): riega, abona, limpia el entorno donde plantes esa semilla.

En una palabra, actúa, pero en el mental. Más que nada porque justo al día siguiente de la luna nueva, ésta se une a Mercurio (intelecto, ideas, conversaciones), quien a su vez estará tenso con Neptuno. Traducido: sigue disponible la energía para analizar pero cuidado con lo que escribimos o decimos, porque puede que exageremos o le demos importancia a cosas que no la tienen tanto. Puede que equivoquemos el foco. Puede haber distorsión en los procesos mentales, sobre todo cierta tendencia a la laxitud autocomplaciente, a querer dejarlo todo, a abandonar las responsabilidades diarias. Las consecuencias de esto podría ser cierto retraso, lentitud, vaguedad.

Siembra y observa, en la luna llena siguiente verás una expresión visible de esta lunación a la que hemos dedicado esta entrada. Y en 6 meses, cuando llegue la luna llena en Virgo, comprobarás el efecto final de este ciclo que ahora comienza. ¿Te he recomendado ya llevar un pequeño diario para comprobar estas cosas? Lo que sí estoy segura es de haberte convocado a unirte a las auténticas ceremonias sonoras  accesibles cada lunación en www.terapiasonidofemenina.com. Diseña, facilita y conduce la meditación: Rocío Martín.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *