Ver para creer

Nunca es tarde para la ciencia. Nunca es tarde. El lapso cartesiano cumplió su función, pero es hora ya de abrir compuertas. En las últimas semanas han aparecido dos noticias provenientes del ámbito científico que abren el paradigma hacia el “lo que es arriba es abajo”, se dejan tantear por una nueva visión.

Recopilo dos noticias de esas que pasan de puntillas pero que tienen un gran peso específico como gérmen, semilla de la interacción o correlato entre cosmos y cuerpo, y cosmos y psique.

La primera establece la analogía (ley de la correspondencia, base de la Astrología) entre neutrones y células humanas. Así como los átomos que conforman nuestros cuerpos se formaron dentro de las estrellas hace millones de años, es un lugar común aquel mantra que dice “Somos polvo de estrellas”, rara vez tomado por transliteración del “polvo eres y en polvo te convertirás”, que lo es. Pero este post no trata de textos sagrados, sino de profanos, para recoger 2 titulares que la propia ciencia ha vertido sobre el nuevo paradigma: la interconexión de todo con todo, todo en todo, nada nada en nada.

Se trata de la relación cósmica hallada por físicos, que concluyen que las células humanas y las estrellas de neutrones comparten similitudes estructurales similares a “parkings” de varios pisos. Las estrellas de neutrones son objetos espaciales bastante peculiares. Cobran vida como resultado de las explosiones de supernovas de estrellas masivas y son increíblemente densas. Lo que los científicos descubrieron es que el material dentro de los citoplasmas de las células humanas (el fluido que rodea a un núcleo celular) recuerda a las hélices que conectan las especies de láminas superpuestas y espaciadas uniformemente, denominadas «rampas de Terasaki«. Curiosamente, las simulaciones por ordenador mostraron formas similares, llamadas «pasta nuclear» dentro de las estrellas de neutrones.

El segundo hallazgo científico de la temporada, vincula directamente la relación entre la materia oscura por la que el cuerpo humano logra “detectar” o «captar» (es decir, «conectar con») la misteriosa  materia oscura. La conclusión de los científicos es que existe una correlación, posiblemente de causa y efecto, entre las invisibles partículas de materia oscura que permean el Universo y los melanomas. Bien, nos vamos mojando.

Como la comunidad ha medido los «hechos», ya son capaces de explicárselos para poder admitirlos. Lo expreso así porque a veces pienso que este «explicarnos» a los demás tiene que ver en realidad con explicárselos a sí mismos primeramente, por no usar la capacidad simbólica del pensamiento, y que eso implicaría que la explicación y las demostraciones son un medio para los científicos, no un fin en sí mismo.

 

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