Eclipse Total de Sol del 21 de agosto. Repitan conmigo: I am the ritual

Aquí os dejo un ladrillo. Leed hasta el final, que este eclipse es poca broma.

 

Antes de un eclipse los dioses siempre dan una serie de señales, en este caso acerca de cuál es el Ego que hay que soltar.

El Universo nos está dando esta señal: si eliminaste las distracciones (falsas identificaciones) y tomaste una decisión ya a principios de agosto tal y como te pedía Venus y el eclipse parcial de luna el 7 de agosto, habrás creado una apertura y la oportunidad se desplegará ante ti en torno a la fecha de ese eclipse. Abre tu mente y acepta sutilezas: esto no va de que de repente te cae un rayo del cielo que te transforma. Más bien es cuestión de señales, de lucidez, de CAPTAR más que ENTENDER. Como siempre en estos momentos de catapulta estelar, reconocerás el nuevo camino a golpe de sincronías.

Las sincronías son un dialecto de Dios, ¿no? Pues quien tenga oídos que escuche.

Es valioso identificar estas señales porque de lo contrario puedes gastar mucha energía en intentar preservar lo que le da miedo perder. No merece la pena, es un desgaste innecesario, no va a haber manera de aguantarlo mucho más allá del 21 de agosto.

Tierra, luna y sol se alinean ese día en el signo de Leo (y su opuesto Acuario) tocando los nodos lunares, los 2 puntos matemáticos reconocidos por la mismísima NASA: los cuerpos físicos se alinean y las 2 luces más importantes para nosotros se “tapan”, se interponen en la casa del signo que más desea brillar y ser aclamado: Leo.

En un eclipse de Sol, la luna está “tapándolo”: hay una muerte el ego, muere una identificación, dejamos de ser “algo”, nos reinventamos: me doy cuenta de que eso con lo que me identificaba era una función, no lo que yo soy genuinamente. Cierto que las identificaciones son necesarias y funcionales: nos ubican en tiempo-espacio y en el contexto  sociocultural. Y cuando muere un yo hay que honrarlo y agradecerle su papel de vehículo para proyectarnos en el mundo.

Los planetas tienen fisicidad, los puntos matemáticos no. El caso es que la interacción entre puntos matemáticos activa escenarios ajenos a nuestro control. Conecta con realidades, esencias más profundas: los eclipses paradójicamente traen iluminaciones, visibilidad que no proviene del miedo ni del ego. Es cuando nos vemos impulsados a hacer cosas de las que no teníamos referencias en el pasado. Nos vemos estrenando patrones, plataformas, sin “velas vir”.

Los eclipses tampoco suelen implicar procesos racionales. Más aún con Mercurio retrógrado, como coincidirá el 21 de agosto, es fácil que reaparezcan también personas o entornos que teníamos apartados, burbujean sentimientos que estaban arrinconados –prestamos atención a mensajes que normalmente obviamos.

La mayoría de las personas está más errática y sensible de lo habitual. Las máscaras se caen, las personas muestran su verdadera naturaleza.

 

Con Urano fuerte, el planeta de la rebelión, todo el mundo muestra sus verdaderos colores. Urano no va a parar hasta que despertemos (en Aries) nuestra conciencia.

Venus le ha dicho al nodo norte: He mirado bien las posibilidades. He elegido la puerta que más me ha agradado.

Nodo Norte dice: Maravilloso, mira, esta es la oportunidad nueva que hay tras esta puerta.

Urano dice: En cuanto entres, todo lo que conocías se transformará repentinamente en algo completamente diferente.

En éstas, Venus se cuadra con Quirón, la prueba de fuego: nos tienta con la compulsión por repetición, que tenemos que superar. El mensaje de Quirón en todo el medio del eclipse es: “sé que encuentras cierto gusto morboso en conservar esta herida emocional, (por mil razones: porque la sublimas y te hace más creativo, porque sientes que te da aureola de la bohemia, porque a los ojos de los demás te vuelve intenso, porque te justifica en tus rarezas o manías, etc)… pero ya, finish.

Todo se desplegará más allá de nuestra voluntad: más con el Sol actualmente en Cáncer, momento para poner el foco en asuntos como el hogar, estabilidad, familia, la nostalgia por el pasado, tomar el pasado como un lugar de referencia, no de residencia. Mucho foco viene ahí puesto.

Y construir un hogar nuevo como eje del futuro. No importa cuánto te resistas, allá donde te caiga el eclipse, darás el salto. Todos carta en mano, revisando su eje Leo / Acuario, y su equivalente zona de la Casa 5 / Casa 11.

Si tienes nodos lunares allí, además, estás a punto de darte a (la) luz.

Leo es el signo del Sol y Acuario es el signo de Urano: es decir, lidiamos con la esencia de cada uno, lo genuino, la propia capacidad demiúrgica de uno mismo y cómo expongo esta creatividad ante el mundo. Estamos ante todo lo que es genial pero todavía no entendemos nosotros mismos ni nadie a nuestro alrededor. Puede que soltemos alguna noticia bomba, ¿a que sí? Venimos de manejar secretos, de cositas calladas.

En efecto en el racimo de este mes está a tope Urano, representando muchas cosas que no comprendemos aún, algo que es comunicado a través de ondas muy grandes, muy expansivas. Dentro de nosotros significa la capacidad de romper con el pasado, de crear cosas nuevas, de inventar, de ser genios. De estrenarnos en escenarios nuevos. Metafísicamente, es como si bajáramos un nuevo software, por eso las decisiones tomadas cerca de los eclipses son las más definitivas y las más directamente conectadas con los dioses.

En definitiva, este Eclipse Total de Sol te obliga a aclararte tras unas intensas semanas de resentimiento, avidez o ciclotimia emocional, según cada carta. Lo que te hace entender es que:

O bien tomamos al Sol como metáfora de centro de calidez del universo, extrapolado al universo propio. Es decir, o nos dedicamos a desplegar emanación de calidez a nuestro entorno. Ser Sol para dar-se.

O bien tomamos al Sol como Yo Autoreferencial, energía jerarquizada y excluyente: el círculo central que limita quien soy y no deja pasar nada más porque sigue pidiendo tan sólo más reconocimiento y aplauso.  Ser Sol para recibir.

La primera opción tiene premio porque estos eclipses tumban, ponen sombra encima de personas que han obtenido el brillo con luz robada. Esto del Universo es un poco como el “rasca y pica”:  es guay ayudar a los demás a calentarse y encontrar su propia fuente de luz interna para no tener que seguir robando luz externa.

Cuando tomamos luz de otras cosas estamos usando un atajo para sentirnos bien simple-mente, para sentir una identificación narcótica. Y nos perdemos cada paisaje…

Por eso es importante abrir los ojos ante esas identificaciones justo ahora, ser conscientes de que las usamos hasta un momento dado, pero no somos nosotros. El hecho de ser consciente de que esas identificaciones están en continua evolución, como nosotros mismos, y aceptar que pueden cambiar precisamente porque uno cambia, es lo que supone la gran diferencia: aceptarlo es el nuevo brillo que nos pide este eclipse.

Pero hay identificaciones muy fuertes para ciertas personas, sin las que no se reconocen. Imaginemos decirle a un artista, acostumbrado a la ovación de crítica y público, que no es un “artista” sino una persona común y corriente. Vamos a decirle a Beyoncé que su culo no es especial, que su voz tampoco lo es, sino que son atributos sencillamente únicos. Ante una identificación tan fuerte, difícilmente se “reconocería” en esta nueva versión de sí misma. Beyoncé no va a leer este blog, pero si lo hiciera, le ocurriría lo mismo que a todos en este eclipse: internamente una voz exterior a nosotros nos va a hacer entender internamente que hay una identificación que ha de desaparecer YA porque nos está limitando a crear la identificación nueva que vamos a crear de aquí en adelante y que nos va a marcar el rumbo evolutivo de los siguientes 9 años. Your attention please: se trata de un nuevo talento, un nuevo proyecto o relación (porque Leo y la Casa 5 son “room” de la ignición del corazón y del amor). De eso va un poco este eclipse, porque es total, es de Sol. Afinando más aún,tenemos que figuras masculinas salen del camino de las mujeres. Y si somos mujeres, parte del ego defensivo, masculino, se nos desinfla.

Estos eclipses vienen para que cada uno descubramos qué nos hace especiales, pero no para decir “soy especial, no te acerques a mí”, sino para poder entregarlo en servicio.

También ocurriendo en la constelación de Leo, las almas más sensibles entenderán que “la estrella” se debe a su público cierto, pero si uno quiere crecer desde el punto de vista creativo, no debe mirarse al ombligo, sino mirar la necesidad que hay en la audiencia. Se trata de aprender que somos un canal de luz, de creatividad y que de nada sirve tener un conocimiento si otros no lo pueden aprovechar. Esto de “Ser Sol para dar-se” de arriba.

El signo opuesto a donde se da el eclipse es Acuario: ahí está el nodo sur del eclipse. LISTA DE COSAS A ELIMINAR: dejar el miedo, a que me vean cono el “raro” que hace cosas extravagantes que nadie comprende. Esa es la vibra con la que sintonizar con la energía de este eclipse: Sólo así podrá brillar Leo (casa 5).

Por último, a medida que nos acercamos a este eclipse total de Sol en Leo, se da la última cuadratura entre Júpiter y Plutón: no queremos más resentimiento, oscuridad, luchas de poder, aguas estancadas. Se rebelan muchas cosas oscuras, algunas vienen del año pasado.

Muy interesante que días previos al eclipse, tenemos la luna llena en Acuario del 7 de agosto. Muy oportuno porque Acuario representa el amor desinteresado, el “agape”, el más elevado. Y es el que de verdad acerca a almas gemelas, no es el amor con apegos. No es el amor con celos, no son las relaciones verticales, sino que se alinea con el clima del Universo este mes:  suelta ese talento, esa luz (casa 5, Leo) porque has de entregársela con agape a personas a las que te una complicidad (que es la audiencia/ Acuario, casa 11) PERO antes tiene que caer tu ego. Hay algo por ahí que de verdad te está haciendo daño y te está impidiendo crecer, y va a caer.

También delicado en este eclipse:
Compulsividad a llamar la atención.

Temas de libertad (en relación a “quiero amar a quien quiero amar”)

Expresión y no represión: expresarnos tal y como somos y en esa expresión, además, vernos apoyados por alguien que nos impulsa, ya sea una relación personal o profesional. Es el mítico momento en que basta con que una sola persona crea en nosotros o en nuestro proyecto y eso bastará para impulsarlo.

Pérdida de una importante capa de ego, con su etiqueta identificativa asociada.

Alguien va a venir a apoyarnos, se va a mostrar hombro a hombro, incondicional, con plena fe o impulso para creer en nosotros mismos o darnos el valor o la motivación para crear algo o dar inicio a algo que implique dar un gran salto.

La cosa va de alturas, como siempre con los eclipses.

Hay meditaciones, hay ayudas para hacer este tránsito más cómodo, para identificar mejor cuál es ese nuevo talento o realidad que va a comenzar a brillar en tu vida, pero recuerda que la gran ayuda, el principal ritual, eres tú.

¿Qué vas a lanzar? ¿Desde dónde? ¿A quién vas a dejar? ¿A quién decides conservar?

¿A quién/qué vas a dar a luz?

Hasta el 9 de septiembre andaremos embarrados con este tema, nos vemos en el fango.

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