La luna y la intención (I)

¡Qué difícil a veces encontrar el camino! Saber lo que es bueno para uno, librarse de engaños, de vacíos, frenos o inseguridades…Reflexionemos un poco: lo importante para armonizar con nuestros propósitos es fundamentar los cimientos de nuestras vidas en la intención que ponemos en las cosas o personas, y no tanto de las expectativas que ponemos sobre ellas. Pensadlo bien: éstas, las expectativas, están más sujetas a condicionamientos externos, dependen más de los demás o de circunstancias más volátiles o que no discernimos con toda la claridad que quisiéramos. Sin embargo, cuando nos concentramos en la intención que ponemos en las cosas, el cuento cambia. Pero lo hace porque en realidad somos nosotros los que hemos cambiado, haciendo que todo cambie a nuestro alrededor. Sin percibirlo conscientemente hemos alineado el eje de nuestra vida con el de nuestros propósitos y sobreviene la sensación de que las cosas, simplemente, funcionan. Esto forma parte de un proceso más emocional que racional ya que la clave está en la intuición, en escuchar a nuestro corazón, en encender la luminaria interior (Luna) que ilumina nuestra capacidad de discernir y sentir reflejando la gran luz exterior (Sol) que mantiene todo en constante movimiento, que da vida y sentido a todo. Por eso cuando hablamos de despertar esa luz sagrada en nosotros, esa energía que nos nutre y nos comprende, estamos hablando de la Luna.

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Para comprenderla, comencemos por lo más sencillo: lo primero, debemos conocer la ubicación de la Luna en nuestra carta natal, para ir asimilando más tarde las claves que nos proporcionan sus respectivas fases sucediéndose imparables desde el momento de nuestro nacimiento –nueva, creciente, llena y menguante-, mientras además recorre a razón de 1 signo zodiacal cada 2 días y medio aproximadamente. Imaginad: primero visualizaremos a una mujer –la luna es arquetipo femenino por excelencia- con una indumentaria que le sienta como un guante y con un look con el que se siente plenamente identificada. Esta mujer además tiene un armario con 12 atuendos distintos (los signos del zodiaco que recorre) y además cada semana cambia de carácter y se expresa en consecuencia: de discreta y meditativa en el caso de la Luna nueva a expansiva y brillante en el caso de la Luna llena, con sus matices intermedios. Estamos simplificando, claro está, pero esto nos servirá para entender al astro en toda su versatilidad.

El sistema solar en danza

Como parte fundamental de la Astrología está la comprensión de la mecánica planetaria. Te propongo en esta entrada un viaje virtual al Espacio para contemplar la fascinante danza del universo. Tomen asiento que empieza el espectáculo. Primero unas nociones de Física: el Sistema Solar gira en torno al centro de la galaxia con una periodicidad de 226 millones de años. Por su parte, tradicionalmente se ha considerado que este movimiento rotatorio de los planetas y demás cuerpos celestes del Sistema era fijo en un plano, entorno a la estrella Sol, que se mantenía en posición estática. Pero en los últimos tiempos, sorprendentes descubrimientos científicos de Mecánica Cuántica desvelan que el Universo conforma un patrón fractal del que nuestra galaxia y Sistema Solar no es ajeno. Más aún, éste se desplaza a un vertiginoso ritmo de aproximadamente unos 220 km/hora mientras va dibujando ondas que se desplazan en su ciclo rotatorio a modo de espiral que avanza en una dirección concreta. La conclusión, por sorprendente que pueda parecer, es que el Sol se mueve en una dirección y arrastra consigo a todos los planetas y cuerpos celestes contenidos en su sistema. Veamos una recreación de este desplazamiento:

Como veis, se trata de un gran baile en el que los planetas y estrellas se expanden por el universo hasta límites fuera de nuestra comprensión. El Hombre, desde antiguo, ha encontrado la forma de expresar con su cuerpo un correlato con el movimiento del Universo. Esta sorprendente analogía existe en danzas ancestrales africanas, y especialmente en la de los giróvagos derviches, quienes reproducen en su danza circular el movimiento de los cuerpos celestes entorno a un eje, el Sol, mediante giros y desplazamientos constantes. He aquí una recreación del giro derviche, una  hipnótica y bella expresión artística de Banafsheh Sayyad, reconocida bailarina y coreógrafa persa radicada en EEUU. Existen muchas muestras de giro derviche tradicional, pero escasísimas protagonizadas por mujeres; he querido aproximaros a esta rareza que, personalmente, me cautiva.

Fascinante correlato entre el movimiento de los cuerpos celestes y su inspiradora versión en danza, extáticas imágenes, parecen de otro mundo ¿verdad? En realidad, pertenecen al mismo, pero a escala. Con esta pequeña aproximación a las analogías entre «lo que está arriba y lo que está abajo» hemos querido plasmar parte de lo que evoca en nosotros la pasión por la Astrología. Girad, uníos al Cosmos, sintonizad con él y abríos a las sincronías que nos ofrece a cada paso.